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Embajadores de Cristo

Omar Cabrera Jr.
Embajadores de Cristo

Nunca se ha hablado tanto de muertes y de estadísticas de infectados como lo hemos estado escuchando este último tiempo, principalmente acá en Argentina. Yo creo que vamos a vivir hasta que Dios lo determine y después llegará la muerte; Pablo dice:“Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos”Romanos 14:7-8 (RVR95).

En estos días de Semana Santa tenemos mucho más presente queDios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo (que se había apartado y le había dado la espalda), no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargóa nosotros (que somos nuevas criaturas y Sus siervos), la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:19). ¿Cuál es esa palabra? Leamos el versículo 20:como si Dios rogara por medio de nosotros (a los que están perdidos, a los que están alejados de Dios); os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. Ese es el ministerio que el Señor nos dio y en este tiempo es clave que lo desarrollemos. Nos rodean muchísimos que no conocen a Cristo o que se han apartado de Él por rebeldía, pecado, sufrimiento, dolor o por situaciones diferentes. El Señor Jesús nos comisionó como ministros de reconciliación, para que en los días que nos tocan vivir alcemos la voz para decirles: “¡Reconcíliate con Dios!, Él es un Dios bueno, misericordioso, Él te perdona todos tus pecados y te restaura a la comunión, Él te manifestará Su amor eterno.” Seamos ministros de la reconciliación, que el Espíritu Santo ilumine nuestro entendimiento para ser canales de amor y de misericordia, cuerdas de amor que atraigan a los perdidos a reconciliarse con el Padre.

Estamos viviendo momentos de incertidumbre. Todo lo que ha pasado ha colapsado, ha cambiado nuestro estilo de vida. Todo cambió; por eso oro que nos afirmemos en Aquél en quien hemos creído. Que recibamos del Señor firmeza y fortaleza. Como dice Efesios 3:15-21: Él nos va a fortalecer en el ser interior por su Espíritu, habitará Cristo por la fe en nuestros corazones, seremos cimentados y arraigados en el Señor, experimentaremos Su amor que sobrepasa todo entendimiento, para que podamos vivir confiados, permanecer firmes y ser llenos de Su plenitud. Dios nos da la fortaleza y la gracia necesarias. El Espíritu del Señor nos vivifica, fortalece, afirma y cimienta para seguir siendo una bendición a todos los que nos rodean.

La Palabra que Dios me dio para el 2020 es ¡Despierta!, y la base bíblica es Jeremías 20:10:Yo os visitaré y despertaré sobre vosotros mi buena palabra(RVR1995). En estos momentos, ¡¿cómo no confiar en el Señor?! Yo le creo, lo mejor está por venir, veremos aquello por lo cual hemos orado y ayunado, soñado y trabajado.

Antes de que venga el diluvio sobre la Tierra, Dios escogió a un hombre piadoso -Noé y le dijo que construya un arca. Siempre Dios tiene una estrategia. Querido consiervo: sintonicémonos al Señor, Él nos dará a conocer Sus planes para reconstruir y reconquistar.

¡Dios nos visitará una vez más! El Señor se nos aparecerá en sueños (como a José o al Faraón) o nos hablará una palabra directa (como con Noé), y despertará Su buena palabra plantada en nuestros corazones. Cada promesa que el Señor nos ha dado, ¡se despierta!, cobra vida, recibe poder, resucita; esa Palabra que Dios envió no volverá a Él vacía, producirá y prosperará en nuestros ministerios.

Noé estuvo con toda su familia encerrado en el arca (medio como nosotros, en casa, aislados con los nuestros). Después de esa crisis que prácticamente destruyó toda la humanidad, levantó un altar, consagró a Dios a muchísimos animales, y adoró y exaltó al Señor por Su fidelidad. Acababa de pasar el diluvio, pero Noé, aun así, adoraba, exaltaba y glorificaba a Dios. Tendremos muchas razones por las cuales adorarlo.

El Señor tiene grandes planes para que reconstruyamos y avancemos unidos en nuestra amada Argentina donde nos llamó a servirle. Que, como el Cuerpo de Cristo que somos, podamos presentarle al Señor un altar de adoración y de exaltación donde lo pongamos a Él por encima de todo, de toda adversidad, de toda escasez, de todo ataque, de todo diluvio e inundación, aún de la pandemia de Covid-19. Que reconozcamos al Señor por encima de todo, y abrámonos a Su guía para vivir como gente entendida en los tiempos.

Argentina: oramos por vos, y con la unción del Espíritu Santo, trabajaremos, te reconstruiremos, te reconquistaremos y serásllena del conocimiento de la gloria de Dios como las aguas cubren el mar(Habacuc 2:14). Amén.

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