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la vida personal del pastor

CUATRO FORMAS DE CONDUCTA PARA SUPERAR LA DEPRESIÓN

Por John Opalewski
CUATRO FORMAS DE CONDUCTA PARA SUPERAR LA DEPRESIÓN

Mis emociones se habían salido de control, estaba con tendencias suicidas, y yo era el pastor principal de una congregación en pleno crecimiento. Tal vez mi historia se parezca a la suya.

La depresión clínica irrumpió en mi vida sin que nadie la invitara. Este padecimiento atraviesa todas las fronteras de edad, raza, sexo y categorías sociales. Le puede suceder a cualquiera; incluso a los pastores y a los miembros de sus familias.

Las estadísticas relacionadas con el estado actual de la salud de los pastores varían según la fuente. Los cálculos más conservadores revelan que:

- Más de mil pastores abandonan el ministerio cada mes. El agotamiento nervioso, los problemas en su iglesia y las caídas morales son los principales motivos.

- Aproximadamente cuatro de cada diez pastores sufren de depresión. Cinco de cada diez esposas de pastores se sienten deprimidas.

¿Qué pueden hacer los pastores cuando se enfrentan a la depresión o el agotamiento nervioso? ¿Ceder ante la idea de que la longevidad y la salud son causas perdidas? ¿O existe algún camino práctico para ayudar a los líderes a enfocar la vida y el ministerio de una manera que no terminen en una crisis emocional, o en un abandono prematuro de su llamado? Sí, sí existe.

Hay cuatro comportamientos que pueden ayudar a los líderes a recuperarse de la depresión, o evitar caer en ese túnel tan largo y oscuro. Estas conductas favorecen la salud, y a su vez, la longevidad del pastor. Antes de describirlas, dejemos algo en claro: Estos cuatro hábitos dan por sentado que el líder ya posee una comunión ferviente y creciente con Jesucristo. En Juan 15:5, Jesús les dijo a los Doce: “Separados de mí nada podéis hacer”. Caminar muy cerca de Él, leer y meditar las Escrituras, y cultivar una vida de oración privada y de alabanza son las acciones que nos sirven de anclas para estar emocionalmente sanos.

1. PRIMERA FORMA DE CONDUCTA: ÁMESE A SÍ MISMO

La salud emocional comienza cuando echamos sólidos cimientos. Jesús reveló que los actos de relación más importantes de la vida son los de amar a Dios y amar a nuestro prójimo. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37–40).

A la mayoría de los pastores les es fácil amar a Dios. Amar a los demás es más difícil, pero al menos, se halla dentro de la pantalla de nuestro radar. En el amor a nosotros mismos es donde muchos de nosotros nos descarrilamos. He aquí algunas ideas con respecto a la práctica de este primer comportamiento:

- Hable consigo mismo de una manera saludable. Esa conversación interna es la forma en que uno se habla a sí mismo (interior o exteriormente) acerca de sí mismo. Los ataques verbales contra usted mismo siempre dañan su salud emocional. La manifestación de bondad hacia uno mismo por medio de palabras mejora siempre nuestra salud emociona. Efesios 4:15 nos dice que hablemos la verdad en amor. Esto incluye el decirnos la verdad con amor a nosotros mismos.

- Comprenda lo que significa amarse a sí mismo. Es algo diferente al egoísmo. Hechos 20:28 dice: “Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos”. Las palabras “mirar por” traducen una expresión griega que significa “prestar atención a; dedicar nuestro pensamiento y nuestro esfuerzo a”. Amarse a sí mismo incluye prestar atención a los demás al mismo tiempo que dedica pensamientos y esfuerzos a usted mismo.

- Descubra el punto de vista de Dios. La imagen que se tiene de uno mismo no tiene buena acogida en muchos círculos cristianos. El Salmo 139 le ayuda a pensar de una manera correcta acerca de usted mismo. David escribió que usted se halla entre las obras “formidables y maravillosas” de Dios (v. 14). A pesar de que Dios sabe todo acerca de usted, con todo, le sigue amando. Él le otorga a usted un valor elevado.

Usted siempre está presente de los pensamientos de Dios.

El uso de una sana conversación con usted mismo, comprendiendo lo que significa amarse a uno mismo y descubriendo el punto de vista de Dios al respecto, prepara el camino hacia un firme fundamento emocional que nos ayudan en todos los aspectos de la vida, en la familia, el trabajo y el ministerio.

2. SEGUNDA FORMA DE CONDUCTA: CONTROLE SU IRA

En Efesios 4:26, Pablo escribió: “Airaos, pero no pequéis”. Muchas veces, la ira nos engaña. La podemos expresar externamente, o reprimirla en nuestro interior. La variedad externa la podemos identificar con facilidad. Conduzca por un momento por la autopista de su ciudad, y en pocos minutos observará una gran cantidad de ira exteriorizada. La ira reprimida es más difícil de notar, y es corrosiva para nuestra salud. La represión termina con frecuencia en depresión.

Los pastores se enojan. Reprimir esa ira no es una reacción saludable. Tampoco lo es estallar de ira. Lo que Pablo recomienda es aprender a expresar esa ira sin pecar. Esto contribuye a tener una vida emocional sana. Teniendo esto en mente, ¿cómo logran controlar su ira los líderes espirituales? Es hora de hacer una evaluación sincera. En ella se incluye comprender que:

- La ira forma parte de la experiencia humana. Se produce cuando una persona le hace daño a uno, o se pasa de los límites saludables que uno ha establecido.

- Con frecuencia, la ira acarrea residuos emocionales. Hace varios años, yo sentí un fuerte dolor en medio de la espalda. Después de consultar a un quiropráctico, supe que la fuente de mi dolor de espalda era una vértebra comprimida en el cuello. De una manera similar, la ira del presente no siempre es el verdadero problema. Algunas veces, un día difícil en la oficina se convierte en reacciones violentas hacia nuestro cónyuge y nuestros hijos en el hogar. Una noche difícil en el hogar puede contribuir a una ira excesiva acerca de un incidente de poca importancia con nuestro personal al día siguiente. El descubrimiento de lo que está bullendo bajo la superficie nos ayuda a evaluar de una manera más precisa nuestra ira.

- A veces, la ira es la respuesta correcta. Jesús demostró esto cuando tiró las mesas en el templo. Entre las ocasiones adecuadas para la ira pueden estar incluidas, por ejemplo, cosas como el saber que nos ha traicionado alguien a quien amamos. La ira es una respuesta adecuada también cuando vemos que se actúa con injusticia hacia otras personas.

- La ira nos puede alertar en cuanto a nuestras limitaciones. Preste atención cuando usted se sienta cada vez más irritable. Esto se podría deberse a un calendario descontrolado, o a una excesiva cantidad consecutiva de sucesos emocionalmente agotadores, sin tener el tiempo suficiente para recuperarse entre uno y otro. La ira es un posible indicador de alerta de que usted tiene demasiado trabajo y demasiados compromisos.

Aprenda a expresar adecuadamente sus sentimientos de ira. Lo fundamental es buscar la manera ser asertivo en lugar de agresivo o pasivo. La agresión incluye el lenguaje ofensivo, los gritos o los golpes. La pasividad es otra manera de manifestar que hay represión en nuestro interior. Nos guardamos nuestra ira, y dejamos que siga bullendo en nuestro interior. Ejemplo de pasividad es dejar de hablar a la persona. El ser asertivo consiste en saber defenderse.

Incluye la expresión de nuestras necesidades ante los demás con amor y respeto. Incluye expresar de qué manera la conducta de alguna persona está interfiriendo con nuestra vida, o tiene un impacto negativo sobre ella.

La salud pastoral exige de nosotros que aprendamos a manejar nuestra ira. La buena noticia es que podemos añadir esta forma de comportamiento a nuestra caja de herramientas. Podemos aprender a expresar nuestra ira de una forma que honre a Dios y nos mantenga a nosotros emocionalmente sanos al mismo tiempo.

3. TERCERA FORMA DE CONDUCTA: PROTÉJASE DE LOS ABUSOS

Esto incluye establecer y aplicar límites saludables a nuestras relaciones. Las personalidades abusivas introducen una dinámica especial en la vida de un pastor. Lo primero que usted debe hacer es aprender a identificar a tales personas abusivas.

Podemos definir a una persona abusiva como alguien que hace daño a los demás, ya sea verbal, emocional, físico, sexual o espiritualmente. Ella manipula a las personas por medio de la coacción, la culpabilidad falsa y el temor. Su principal interés no es relacionarse con usted, sino controlarle.

El apóstol Pablo le advirtió a Timoteo cuando éste era aún un pastor joven: “Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras” (2 Timoteo 4:14, 15).

Lo más probable es que usted conozca algunas personas abusivas que asisten a su iglesia.

¿Cómo puede protegerse de ellas?

- Manténgase firme. Mantenerse firme en su posición es la base en que se apoya la tercera forma de conducta. Jesús no permitía que nadie lo anduviera presionando, mientras su hora no hubiera llegado. Cuando una persona abusiva lo ataque, o lo trate de intimidar, usted tiene el derecho de establecer límites claros, y negarse a ser maltratado. Cuando se abalancen sobre usted, controle su conversación íntima y dígase a sí mismo la verdad: Yo soy una obra maravillosa y formidable de Dios. No me merezco este abuso. Soy una persona capaz. Cuando usted se mantenga firme de esta manera, estará creando un perímetro alrededor de sus emociones.

- Identifique relaciones poco saludables que usted tuvo en el pasado. Esto puede ser una experiencia dolorosa, pero una investigación acerca de su familia de origen puede ser provechosa. Trate de recordar cómo se trataban entre sí los miembros de su familia.

¿Cómo manejaban la ira, los conflictos o las desilusiones? Si su familia de origen era problemática, usted tiene una probabilidad mayor de ser arrastrado de manera subconsciente hacia gente abusiva. Lo familiar nos suele atraer, incluso cuando no es saludable.

- Relaciónese con personas sanas. A menos que nos hallemos aquí deliberadamente, nuestro calendario puede girar exclusivamente alrededor de personas con problemas.

Separe un segmento de tiempo en su calendario para relacionarse con las personas que influyen positivamente en su vida: los amigos en los cuales confían, los que le dan permiso para ser humano. Las relaciones saludables ofrecen una cierta protección contra la gente abusiva.

No le será posible ser saludable, ni seguirlo siendo, sin desarrollar esta forma de conducta. Si se logra proteger de esos “Alejandros los caldereros” de este mundo, su longevidad en el ministerio va a aumentar. Por fortuna, con la práctica, usted puede desarrollar esta habilidad en su manera de conducirse.

4. CUARTA FORMA DE CONDUCTA: REABASTÉZCASE EMOCIONALMENTE

Este concepto constituye la gran frontera para muchos líderes espirituales. La idea de un flujo y un reflujo saludables entre el trabajo y el descanso es totalmente opuesto a nuestra cultura y, en numerosos aspectos, a la cultura de la iglesia.

Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28–30).

El hecho de recargarnos emocionalmente no tiene nada que ver con dejarnos gobernar por nuestras emociones. En cambio, sí tiene que ver, y mucho, con prestarles atención a ellas.

Prestarles atención nos exige aprender a monitorizar el nivel de combustible emocional que tenemos en nuestro depósito. He aquí algunos cuantos indicadores prácticos:

- Nuestro ritmo de vida. La influencia de nuestra cultura causa un impacto en la iglesia, tal vez más en este aspecto que en ningún otro. Dios espera de los pastores que trabajemos duro y seamos responsables. El peligro está en correr demasiado deprisa, debido a lo importante que es nuestro llamado. La pereza no es la respuesta. Hay una respuesta mejor, que es hacer una organización responsable de nuestro tiempo. El hecho de establecer una cadencia razonable entre el trabajo y el descanso, contribuye a nuestra salud en general. Y lo va a convertir en un líder más eficaz y productivo.

- Nuestras relaciones personales. El que nos pasemos día tras día tratando de dirigir una iglesia y apagando fuegos, deja a muchos los líderes exhaustos. El sólo pensamiento de dedicar tiempo a la importante labor de crear amistades es abrumador para algunos pastores. A pesar de esto, ¿cuándo fue la última vez que usted se pasó un tiempo con sus amigos, sin más agenda que tener un poco de diversión buena y sana? “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero” (Eclesiastés 4:9, 10).

- Nuestro plan. Mi auto tiene un plan de mantenimiento. El propósito de ese plan es extender la vida del vehículo. Le cambio el aceite del motor cada varios miles de millas, y hago rotación de las ruedas. De igual manera, hay hábitos que usted puede desarrollar, y que le ayudarán en el mantenimiento de sus emociones. Ninguna de estas cosas son revelaciones nuevas que vayan a sacudir la tierra. Son cosas que es muy probable que usted ya sepa. Ahora bien, lo que uno hace con lo que sabe es lo que cambia realmente la situación.

  • - Ría en voz alta. El notable sentimiento de bienestar que experimentamos después de una buena risa, es de naturaleza química. Investigaciones científicas confirman que la risa libera endorfinas que reducen los niveles de hormonas estresantes y elevan nuestro humor. Dosis regulares de risa nos ayudan a abastecernos una vez más. “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Proverbios 17:22).
  • - Muévase. De una manera muy similar a la risa, el ejercicio nos ayuda a quemar la energía nerviosa y baja nuestros niveles de estrés. Cuando yo he tenido un día muy tenso, me voy al gimnasio a levantar pesas, y eso hace maravillas en mi estado de ánimo. Caminar también es muy eficaz. El tipo de ejercicio no importa; lo que hace falta es que ponga el cuerpo en movimiento. Si en estos momentos no está haciendo ejercicios, es mejor que consulte a su médico antes de empezar a hacerlos.
  • - Haga planes para tener momentos de relajamiento. A algunos líderes les vendría bien un poco de relajamiento. Dios no nos programó para que estuviéramos en alerta roja todas las horas de todos los días de la semana.

Cultive flores, juegue golf de 18 hoyos, visite un museo, dé un paseo por la playa. En nuestro aniversario número veinticinco, yo sorprendí a mi esposa con unas lecciones de baile de salón. Cuando uno está aprendiendo a bailar la rumba, no le queda tiempo para pensar en el ministerio. Usted va a tener una oportunidad mayor de extender la vida de su ministerio, si aprende cómo y cuándo quitar el pie del acelerador.

Si está sufriendo de depresión, ansiedad o agotamiento nervioso, haga una cita con su médico.

Busque un consejero calificado. Rodéese de gente que lo quiera y le sea leal.

La salud de un pastor podrá ser elusiva, pero no es inalcanzable. Ame a Dios con todo el corazón. Ámese a sí mismo. Maneje su ira. Protéjase de los abusadores. Mantenga lleno el depósito de sus emociones. Estas cuatro formas de conducirse lo van a ayudar a estar sano (o seguir sano). Lo van a liberar para que pueda ser líder durante más tiempo, hacerlo mejor y disfrutarlo más.

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