«Porque el Señor aborrece al perverso, pero al íntegro le brinda su amistad»

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CÓMO VIVIR EN INTEGRIDAD

Por Jorge Sennewald
CÓMO VIVIR EN INTEGRIDAD

Mucho se ha hablado sobre integridad, pero no siempre se tiene plena conciencia de lo que esta palabra significa para un cristiano. Un cristiano íntegro es aquel que vive lo que cree, piensa y declara. Es aquella persona en la que vemos la razón de su vida (su fe en Jesús), no solo en teoría, sino en todo lo que hace.

Integridad no es perfección, la persona íntegra sabe reconocer sus errores y está dispuesta a cambiar para mejorar. José es un buen ejemplo de integridad, padeció injusticias, fue tentado y castigado injustamente, pero siempre se mantuvo íntegro, fiel a Dios en todo, sin importar las circunstancias. Y Dios premió su integridad de forma sobrenatural.

La sociedad actual está vacía de modelos de integridad. La mentira, el engaño y toda estrategia para lograr objetivos están a la orden del día. Hemos institucionalizado al «chanta argentino» como una virtud que nos caracteriza, no solo en nuestro país, también en gran parte del mundo, y no como modelo virtuoso sino como imagen absolutamente negativa.

Los cristianos tenemos una oportunidad única de mostrar un modelo diferente. Hombres y mujeres íntegros que hablan lo que viven, que muestran con actitudes aquello que creen, que demuestran que se puede vivir la vida siendo transparentes y verdaderos. La clave es el Espíritu Santo.

Nuestra naturaleza es pecadora, engañosa, pero el Espíritu Santo que habita en el corazón de cada creyente nos permitirá marcar una diferencia. Él nos provee lo que nosotros no tenemos por naturaleza. La presencia de Dios en nosotros es la que nos permite ser personas íntegras, modelos dignos de imitar.

Dios premia con grandes bendiciones a «sus íntegros» y a «sus íntegras», porque son instrumentos poderosos en sus manos para impactar a aquellos que están alejados de Él.

Hemos aprendido algo a través de los años y eso enseñamos a nuestros dos hijos: «En la vida, hay que saber perder para ganar». Ser una persona íntegra te llevará muchas veces a perder en los terrenos de este mundo para ganar en la tierra de Dios. He vivido circunstancias en donde mi integridad fue puesta a prueba, y he preferido «perder» a vender «mi primogenitura por un plato de lentejas».

La Iglesia necesita hombres y mujeres sin doblez, que no sean diferentes fuera de las cuatro paredes del templo. Personas que no tengan nada que esconder, con virtudes y defectos pero con temor de Dios, sabiendo que el Señor juzga las intenciones de nuestro corazón. Personas en quien poder confiar, que no cambian en base a las dificultades de la vida porque Cristo los cambió de una vez y para siempre.

Te animamos a levantar la bandera de la integridad frente a tanta mentira y engaño. Las puertas del Hades no podrán prevalecer contra una Iglesia que avanza íntegra hacia el cumplimiento del plan de Dios para la humanidad.

Satanás no pudo vencer la integridad de Jesucristo en el desierto. Ese es nuestro modelo. Vive con integridad cada día de tu vida y sabrás en lo profundo de tu corazón que habrás logrado estar en el centro de la voluntad de Dios.

Dios no te quiere perfecto, ¡te quiere verdadero!

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