Artículo

la familia pastoral

UNA FAMILIA SOMETIDA A CRISTO

Por Jorge H. López
UNA FAMILIA SOMETIDA A CRISTO

El gaucho argentino decía: “Sobre la pampa mi caballo, sobre mi caballo yo y sobre yo mi sombrero”.

Nadie más encima de mi vida. Esto es lo que causa caos, anarquía, conflicto en la familia, en la sociedad, en las empresas, en los consorcios. Si una familia no está construida sobre la roca, que es Cristo, va a tener conflictos permanentemente.

Cuando una familia está sometida a Cristo puede disfrutar del orden, de la paz y del amor de Dios nuestro Señor. Una familia con orden, con amor y con paz es lo máximo, el deseo del corazón de Dios es que las familias sean verdaderamente un refugio para sus integrantes.

Efesios 5:21 “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo”. No dice que otros se sometan a mí, porque en la vida cristiana no hay dictadores y por eso tenemos que aprender a someternos uno a otros por reverencia a Cristo.

¿Cuál es la diferencia entre someter a una persona y que una persona voluntariamente se someta? Porque ahí está la gran diferencia. A menudo queremos someter a las personas a nuestra autoridad, queremos someter a nuestro cónyuge o a nuestros hijos o a nuestros trabajadores en vez de llevarlos a un sometimiento voluntario. Someter es hacer que una persona o cosa reciba o soporte una acción determinada: por ejemplo, para conseguir confesiones los policías sometieron a los presos a golpes brutales, a latigazos y quemaduras…

Eso es someter. Eso es forzar, someter, es castigar. Nunca va a lograr que alguien se someta a usted de corazón a los golpes. Someter es también imponerle a una persona por la fuerza o por las armas su autoridad o su voluntad. En la época de la conquista en nuestros países de América los blancos sometieron a los indígenas y fueron sus esclavos. Israel fue sometido en Egipto.

Se puede someter a una nación, a una persona usando la fuerza bruta, usando la violencia, la amenaza, pero una cosa es someter a alguien y otra es que alguien voluntariamente se someta. Someterse es aceptar la autoridad o la voluntad de otra persona sin oponer resistencia.

Los padres se asustan cuando ven a sus hijas rebeldes que de pronto empiezan una relación amistosa, amorosa que se vuelve comprometedora y empiezan a asombrarse qué tan obediente puede ser su hija, pero si ella no era así conmigo, dice el papá, pero el amor todo lo puede, el amor todo lo sufre, el amor todo lo soporta y el amor hace que una persona se someta voluntariamente a la autoridad de otra. Hay diferencia entre ser sometido y someterse voluntariamente.

Leamos de nuevo: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo”. Reverencia es respeto.

Lo que tenemos que hacer por respeto a Cristo es someternos unos a otros, porque queremos agradar a nuestro Señor, porque queremos reconocer su autoridad, porque queremos reconocer su voluntad y la voluntad del Señor es que nos respetemos. Es por respeto a Cristo que en la familia todos nos sometemos unos a otros. En la familia nadie puede tomar su camino. Cada quien debe someterse a los demás. Y el versículo 22 en adelante nos muestra cómo en la familia deben someterse unos a otros:

- La esposa se somete al esposo al reconocerlo como líder. Efesios 5:22 “Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor”. Sé que a muchas esposas este pasaje de la Biblia les genera dudas y algunas hasta dudan de su originalidad en el texto. Pero siento defraudarles y decirles que sí está en el texto original y que sí es correcto lo que dice la Escritura cuando dice que se sometan a sus esposos como al Señor.

- Efesios 5:25 y 26, aquí nos habla que el esposo se somete a su esposa al amarla como Cristo nos amó: “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa”.  Cuando habla aquí de amar a su esposa se trata del amor que Cristo manifestó por la Iglesia. ¿Cómo amó Cristo a la Iglesia, qué hizo Cristo por amor a su Iglesia? Se entregó a sí mismo para ser crucificado. Cuando esté bien fregado  en su trabajo pensando que mejor sería que se muriera la que lo obliga a gastar, recuerde que usted está en su trabajo ganando para darle a esa mujer que usted ama. Por amor usted está dispuesto a entregarle a su familia todo lo que ganó, eso es amar a su esposa como Cristo amó a la Iglesia. Cristo entregó todo por su Iglesia.

- El tema de los hijos es relevante, ¿cómo es que los hijos se someten a los padres? Obedeciéndolos. Como hijo cristianos van a demostrar que están sometidos a sus padres cuando los obedecen.

- Los padres se someten a sus hijos al criarlos según el temor del Señor. En Efesios 6:4  dice “Ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor”.  Hay algo aquí que llama la atención a simple vista: no hagan enojar a sus hijos. Cuando nuestros hijos ven en casa una doble moral, un vida que no se condice con lo que predicamos, ahí hacemos enojar a nuestros hijos.

Cuando en una familia se viola el orden y el sometimiento que nos muestra la Palabra surgirá el caos y muy probablemente la desintegración de la familia. Todos conocemos más de alguna familia desintegrada, es posible que usted haya sido parte de una de ellas. Por eso es muy importante fortalecer a la  familia, porque si no fortalecemos a la familia la sociedad se desmorona. Una sociedad será tan fuerte, tan sana, tan pacífica, tan exitosa como lo sea cada núcleo familiar, y por eso hay que entenderlo y ponerlo en nuestra lista de prioridades muy arriba. Los planes de Dios son perfectos y Él decidió crear a la familia, inventar la familia.

Primero puso al hombre en el jardín del Edén y lo rodeo de todas las comodidades, “pero dijo Dios no es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda idónea”. El plan de Dios es perfecto, es crear una ayuda idónea y por eso la familia es importante y por eso es que en Hechos 17:30-31 el carcelero de Filipo cuando se vio en medio del caos de la cárcel, que se habían abierto todas las puertas y todos los presos podían escaparse, le dijo a Pablo y a Silas: “¿qué tengo que hacer para ser salvo?”. Y la respuesta fue “cree en el Señor Jesús y así tú y tu familia serán salvos”. La voluntad de Dios, aún en el nuevo Testamento siegue siendo que no es salvo solo el individuo pero que por un individuo toda la familia llegue al conocimiento de Cristo. Por eso estamos hablando de familias sometida a Cristo para que vivamos en paz y en orden.

Los planes de Dios son perfectos, pero ¿qué hacer si la familia no ayuda? ¿Cómo podemos encontrar la motivación para desempeñar nuestro rol como Dios manda? La motivación de someterse voluntariamente unos a otros debe ser en resumidas cuentas Cristo. Por eso Pablo dice “sométanse unos a otros por reverencia a Cristo”, por respeto, por amor a Cristo. Hemos visto de manera general el orden y los roles que Dios desea que existan en la familia para que su perfecta voluntad se manifieste en ella. En la familia cristiana todos se someten a todos por reverencia a Cristo. No es por los demás integrantes de la familia que se someten unos a otros, sino siempre por reverencia a Cristo. Usted no se somete a su familia por ellos, sino a pesar de ellos, por reverencia a Cristo. Hay algunos miembros que siempre nos van a causar conflicto y no estamos muy contentos ni muy a gusto pero por respeto a Cristo tenemos que someternos, siempre y cuando no se haga algo que va en contra de la perfecta voluntad de Dios.

Cristo es la motivación perfecta. La esposa reconoce el liderazgo de su esposo por reverencia a Cristo, el esposo ama a su esposa por reverencia a Cristo, los hijos obedecen a sus padres por respeto a Cristo. Los padres crían a sus hijos con el temor de Dios, por reverencia a Cristo.

Existe un orden divino en la familia y cuando el orden y la autoridad de Dios se manifiestan en la familia, el amor y la paz en ella son producto de la obediencia a Él. Usted duerme tranquilo porque sabe que su Papá, que es la cabeza, es quien va a  tener que resolver el problema.

La Biblia dice lo que realmente somos nosotros en Gálatas 3:26-28, porque ante Dios todos somos uno. “Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús”. Todos somos hijos de Dios, su papá es  tan hijo de Dios como usted. Cuando el Señor reparta la herencia le dará lo mismo a su papá y a usted. No es inferior, a los ojos de Dios, usted es un hijo de Dios y por lo tanto tiene exactamente los mismos derechos que su papá que es la autoridad. Porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.

El sometimiento de unos a otros en la familia no busca crear inferiores, sino mostrar roles.

Cuando usted se casa, dice la Biblia, ya no serán dos, serán una sola carne. Esa unidad es la que ilustra la relación perfecta entre Cristo y la Iglesia. Somos uno y aunque todos somos uno, ante Dios tenemos un rol distinto en la familia. El rol de la esposa, del esposo, de los hijos, de los padres es muy distinto, pero ante Dios todos son uno.

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