Artículo

la vida personal del pastor

RECUPERA LO PERDIDO

Carlos Mraida
RECUPERA LO PERDIDO

El mundo, el sistema, quiere estandarizarnos y privarnos de la capacidad de soñar, de planear, de proyectar cosas mejores, de desarrollar nuestro potencial, de crear, de ser felices. Los autos salen de fábrica standard, todos iguales. Pero suponete que vos sos de esos que les gusta preparar el auto para ir al autódromo y correr. Entonces llevás el auto a ese mecánico que le da un “toque”, lo prepara para que el auto sea más potente, más veloz. Por supuesto eso tiene un costo, el trabajo del mecánico, el costo de repuestos especiales, el gasto mayor de combustible. Pero ese auto tiene un plus sobre los demás de su misma marca y modelo. Sin embargo, imaginate que una vez que el auto está tocado, preparado, vos jamás vas al autódromo a correr, jamás levantás el auto a la velocidad que ahora puede dar. No hay ninguna diferencia entre tu auto y los otros, excepto que vos pagaste un mecánico especial, repuestos y gastás una enormidad más de nafta que el resto. Ese plus especial que tiene tu auto no lo usás para nada.

Recuperando la capacidad de soñar

Pensá por un instante lo siguiente: el ser humano es la única criatura del universo que tiene la capacidad para ejercitar creativamente su imaginación. Es la divina cualidad dada por Dios de soñar. Ese es el plus que te distingue del resto de la creación. Qué es lo que deseás ser, a dónde deseás ir, que te gustaría hacer, proyectos que te gustaría hacer realidad, metas que te gustaría alcanzar. Todo eso es lo que te hace a vos un ser humano. Lo que te distingue y te hace ser la criatura única de toda la creación. Vos realmente fuiste hecho a imagen de tu Creador. Entonces, vos estás alcanzando la plenitud de tu destino como hijo de Dios cuando sos capaz de soñar los hermosos sueños que Dios mismo está inspirando en tu mente. Una radio está diseñada para poder captar los sonidos que están en el aire ahora. Una televisión ha sido diseñada para captar las imágenes que están en el aire. Tu mente fue inventada y creada por Dios para captar los mensajes y las imágenes mentales que él está enviando a tu vida.
No te conformes al sistema. La Biblia dice: “Cuando el Señor nos libere de nuestra cautividad, seremos como los que sueñan” Una de las señales que se manifiestan cuando permitimos que Jesucristo sea real y dirija nuestra vida es que recuperamos la capacidad de soñar. Ya no somos autómatas que se conforman a la realidad, sino somos imagen y semejanza del Creador, capaces de crear nuestra realidad. No te conformes, no te resignes, por el contrario transformá tu realidad, renovando tu mente, abandonando los prejuicios que han hecho que te cierres a experimentar, a vivenciar a Dios, ya no como una religión o un dogma, sino como una realidad fantástica diaria.

Recuperando la capacidad de creer

La segunda consecuencia de la cautividad es que nos priva de creer. El esclavo sueña con su libertad, pero finalmente no cree que es posible, así que deja aún de soñar. La cautividad nos roba la capacidad de soñar y de creer. Pero Jesucristo dijo:“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Cuando podés volver a creer recuperás tu libertad y tu normalidad. Porque es muy importante que vos entiendas que la fe es la marca de la normalidad. El cinismo, la actitud negativa, el pensar primero lo peor, son marcas de enfermedad emocional. Los pájaros fueron diseñados por Dios para volar. El aire bajo sus alas es su hábitat natural. El agua es el hábitat natural de los peces. La fe es el aire natural para ser respirado por el ser humano. Lo normal es tener fe. Lo anormal es la incredulidad y el cinismo. El sistema nos quiere hacer vivir vidas subnormales. Y nos quiere vender que el dudar, el sospechar, el no esperar lo bueno, es de inteligentes. Claro ésta es la característica del que fue defraudado y oprimido. Por eso, es esencial que recuperes el aire original, tu condición normal, el hábitat de la fe. Rechazá las fuerzas negativas que puedan destruir tu fe y que te conduzcan a la incredulidad. Cuando vos tenés una actitud de fe, tu vida es controlada por emociones positivas como el amor, el gozo, el entusiasmo, la fe, el atrevimiento. Esas son las cualidades de una persona emocionalmente sana. Porque vos fuiste creado por Dios para creer. Por eso la llave que Dios ha establecido que sea la que abre la puerta de las bendiciones es la fe.
La fe es tu hábitat natural, es tu aire natural. Por eso es que cuando estás optimista, positivo, vos te sentís mejor. Sé normal. No vivas por debajo de la normalidad. Sé emocionalmente sano. Llená tus pulmones de aire puro, de fe. En el mismo Salmo, la Biblia dice: “Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros”. Entregale el control de tu vida a Jesucristo y esperá para tu vida grandes cosas. No esperes lo malo, no esperes lo peor, esperá grandes cosas. No vivas más con mentalidad de esclavo, Dios desea sacarte de tu esclavitud. Y lo que viene para tu vida, es lo mejor. Lo que viene para tu vida son las grandes cosas que Dios y vos harán juntos.

Recuperando la capacidad de tomar

El esclavo no puede poseer nada. Todo es del amo. No le pertenece ni siquiera su propia vida. Pero cuando el esclavo recupera su libertad, entonces recupera también su capacidad de reír. Atrevete a creer que el tiempo de las lágrimas ha pasado, y viene el tiempo del regocijo. Preparate para la alegría, mirá el futuro con esperanza. Hay cosecha que te pertenece. El tiempo de la sequía ha pasado, el tiempo de traer tus mejores frutos está viniendo.
Y la Biblia agrega en ese maravilloso Salmo: Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza. Cuando somos capaces de entregar nuestra vida a Jesucristo, recuperamos nuestra capacidad de soñar y proyectar. Recuperamos la capacidad de creer en esos sueños, cuando tenemos el atrevimiento de los amos, no el temor de los esclavos, como para tomar lo que nos pertenece y entonces nuestra boca se llena de risa.
Dios quiere que tu boca se llene de risa y que tu lengua deje la queja y se llene de alabanza. La amargura y la queja son opciones de vida negativas. Y nada positivo puede resultar de actitudes negativas. Cuando Jesucristo es el Señor de nuestra vida entonces nuestro pasado queda perdonado y nuestro futuro asegurado. Por eso podemos vivir el presente con alegría, porque tenemos un Padre que nos ama y podemos empezar a disfrutar de lo que él desea darnos. Llená hoy mismo tu boca de alegría y tu lengua de alabanza.

RECUPERA LO PERDIDO