Artículo

mensaje al corazon

INFILTRADOS

Bill Johnson
INFILTRADOS

Orador Principal del Retiro Nacional de Pastores AOXV 2018

“¿Con qué voy a comparar el reino de Dios? Es como la levadura que una mujer tomó y mezcló con una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa”

Una vez enseñé este pasaje en una pequeña conferencia de pastores en un país europeo. El tema era “El poder de infiltración del reino de Dios”. De la misma forma que la luz expone o la sal conserva, la levadura influye en lo que la rodea de una manera sutil pero intensa. Lo mismo sucede con el reino de Dios. Nosotros hemos implementado como iglesia algunas estrategias prácticas para infiltrarnos en el sistema social de nuestra zona para la causa de Cristo.

En nuestra iglesia había un joven que estaba siendo juzgado. Ya había pasado un tiempo en la cárcel y le esperaba una posible sentencia de veinte años de cárcel. Había cometido el delito antes de convertirse recientemente. Tanto el juez como el fiscal admitían que la vida de este joven había sido transformada por Dios. Pero querían que se hiciera justicia por su delito. Así que lo sentenciaron a seis meses de cárcel en una prisión donde se cumplían sentencias breves. El domingo antes de que él debiera presentarse para ser encarcelado le impusimos las manos para comisionarlo a un campo misionero al que ninguno de nosotros podía entrar. Como resultado de este “infiltrado”, más de setenta de los casi ciento diez internos de esa cárcel aceptaron a Cristo en el lapso de un año.

Después de mi mensaje a los pastores en Europa, varios líderes se reunieron para comentar los conceptos que yo había presentado. Después vinieron a informarme que yo estaba equivocado. “La levadura siempre es una referencia al pecado”, me dijeron “y esta parábola muestra que la Iglesia estará llena de pecado y concesiones en los últimos días”. Lo veían como una advertencia, no como una promesa…

Aunque no deseo deshonrar a mis hermanos, personalmente rechazo esta postura de “supervivencia”, porque nos desarma y nos distrae de la verdadera mentalidad de Cristo, que es de gran triunfo. El error que cometieron estos hermanos tiene dos aspectos:

  • 1-Confundieron el Reino con la Iglesia. No es lo mismo. La Iglesia debe vivir en el ámbito del dominio del Rey, pero, en sí misma, no es el Reino. Aunque el pecado infecta a la Iglesia, el Reino es el ámbito donde Dios reina. El pecado no puede penetrar en ese ámbito ni influir en él.
  • 2-Su preconcepto de una Iglesia débil llena de problemas en los últimos días les dificulta ver la promesa de Dios para el avivamiento. Es imposible tener fe si no tenemos esperanza. Esta forma de interpretación de Las Sagradas Escrituras ha paralizado a la Iglesia.

La parábola de la levadura ilustra la sutil pero abrumadora influencia del Reino en cualquier ambiente en el que se lo ubique. En estos días, Dios ha planeado ponernos en las situaciones más oscuras para demostrar su dominio. El joyero suele colocar los diamantes sobre un terciopelo negro. El brillo de la gema se destaca más contra un fondo oscuro. Lo mismo sucede con la Iglesia. La situación entenebrecida de las circunstancias mundiales se convierte en el telón de fondo sobre el cual Él expone a su gloriosa Iglesia. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.

Cualquier evangelio que no funciona en medio de la gente común no funciona. Jesús invadió todos los ámbitos de la sociedad. Él iba donde había gente reunida Las personas eran su meta, y ÉL se convirtió en la meta de ellos.

Como iglesia vemos a hombres de negocios que utilizan los dones del Espíritu para descubrir las necesidades de sus colaboradores y clientes. Un jovencito que integra un equipo de futbol en su escuela secundaria le impuso las manos a un compañero que había debido abandonar un partido por una lesión en la pierna. Este fue sanado y regresó declarando que Dios lo había hecho. Una niñita de diez años le pidió a su mamá que la llevara al centro comercial para ver personas enfermas por las que pudiera orar. Un grupo de estudiantes se ubicaron en una mesa en una cafetería con un cartel que decía “oraciones gratis”. Hay grupos de personas que llevan comida a los hoteles de la zona para alcanzar a los necesitados. Algunos invaden los bares de mala muerte para orar por las personas que lo necesitan. Unos jovencitos en patineta van a hablar a sus pares. Donde hay gente, nosotros vamos.

¿A dónde lo lleva la vida? Vaya con la unción y vea cómo las imposibilidades se rinden ante el nombre de Jesús.

INFILTRADOS