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crecimiento del ministerio

HAGAMOS MEMORIA

Omar Cabrera Jr.
HAGAMOS MEMORIA

Qué importante es recordar todo lo que Dios hizo por nosotros en el pasado. Cuando uno hace ese ejercicio espiritual (por no decir mental), es como que, nuestra fe, al ver lo que Dios hizo en el pasado, se fortalece para poder enfrentar las adversidades que vienen en el futuro.

En medio de estos tiempos difíciles que estamos viviendo como nación, quiero compartir la Palabra del Señor desde Éxodo capítulo 19. Ya hacía tres meses que Dios había sacado al pueblo de Egipto con mano poderosa.

De hecho, el Señor llama a Moisés al monte Sinaí, entonces Moisés sube a encontrarse con Dios, y Dios le dice: “Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: «Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa».”. Concluye el Señor diciéndole a Moisés: “Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (ver 2-6).

Lo primero que Dios hace es justamente eso, recordarle a Moisés cómo en el momento en que había tinieblas en todo Egipto, en el campamento israelita había luz; cómo cuando vino la plaga de las pulgas y los piojos todo el mundo estaba lleno, pero no pasaba así en el pueblo de Israel. A pesar de que caía granizo y fuego, todo eso ocurría en la tierra de Egipto, pero no le pasaba al pueblo de Israel. El mar Rojo se abre porque el viento de Dios abrió un salvoconducto, en ese mismo mar es donde el faraón y su gente de a caballo y sus carros perecen, porque Dios estaba a favor del pueblo de Israel.

Amigo, amiga: Dios está a tu favor. Él te respalda en este momento. Él te toma de la mano aunque te sientas que te estás hundiendo en el mar de las adversidades y las circunstancias terribles de esta vida, Él te toma de la mano como poderoso gigante y te ayuda a llegar a la otra orilla; Él te está diciendo: “Yo te puedo tomar con alas de águilas, yo te puedo traer a Mí, te puedo acercar a Mi presencia”.

Qué importante, para ver esa victoria en nuestra vida, que aprendamos a sensibilizarnos ante la voz de Dios. Que nos detengamos a oír qué es lo que Dios nos está diciendo como pueblo Suyo. Como Sus hijos, como sacerdotes, embajadores y Sus representantes en este momento, ¿qué es lo que Dios nos está diciendo’.

Demos oído atento a Su voz, seamos fieles en guardar Su pacto, en obedecer Su Palabra, en establecer Sus estatutos sobre nuestras familias, sobre nuestros hijos, sobre nuestra Iglesia y sobre nuestra nación. Si damos oído a Su voz, si guardamos Su pacto seremos Su especial tesoro de todos los pueblos de la Tierra y Dios nos va a usar como un reino de sacerdotes y gente santa.

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