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crecimiento del ministerio

FORTALEZA PARA VENCER

Por Hugo Márquez
FORTALEZA PARA VENCER

Uno de los mayores peligros en la vida cristiana es el falso sentimiento de seguridad que nos lleva a actuar, tanto en la vida personal como en la ministerial, ignorando reiteradas advertencias de la Palabra de Dios en cuenta a la peligrosa realidad de las “asechanzas del maligno” y la necesidad que tenemos de “fortalecernos en el Señor”.

Ese falso sentimiento de invulnerabilidad es una de las estrategias más efectivas de Satanás para destruir la vida espiritual de un creyente. Eso es lo que nos lleva a no advertir el peligro, a bajar los brazos y a dejar que el enemigo utilice nuestras emociones negativas. Los estados de ánimo pueden ser muy volubles, cambiantes, y él utilizará cualquier circunstancia, cualquier problema cotidiano para hacernos bajar los brazos, abandonar la lucha, dejar el ministerio y no pelear por lo que Dios nos ha dado (matrimonio, familia, trabajo, salud) Frente a esta realidad la Biblia nos exhorta con estas palabras: “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente buscando a quién devorar”.

No sólo es necesario estar alertas sino también fortalecidos, no en nuestro ánimo, no en nuestro propio sentido de seguridad, no en nuestra experiencia, no en nuestro conocimiento, sino EN EL SEÑOR. Porque es justamente de Él de quien viene la suficiente fortaleza para enfrentar al enemigo de nuestras almas.

Debemos estar atentos y firmes porque en cuanto nuestro adversario el diablo encuentre un punto débil, hará todo lo posible por destruirnos. Hay muchas ocasiones en la vida cotidiana que él puede utilizar con mucha eficacia para sus infernales propósitos: contratiempos financieros, enfermedades, desilusiones, pecados ocultos, accidentes, fracasos, decisiones incorrectas, etc. Leemos en Efesios 6:16 que serás atacado por el maligno con flechas encendidas. Flechas de temor, de angustia, de incredulidad, de amargura y de autocompasión para producir el desánimo en ti.

¿Cómo evitar caer en esos oscuros pozos? La mejor medicina es la preventiva y, en el aspecto espiritual, esto significa que necesitamos dejar de lado la falsa seguridad para fortalecernos diariamente en el Señor. En la más oscura de las noches, cuando a David parecía salirle todo mal, cuando las voces hablaban de destrucción, la Biblia nos dice “Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; más David se fortaleció en Jehová su Dios” (1 Samuel 30:6 RVR60)

En definitiva, no somos más que colaboradores de Dios en la extensión de su Reino. Si algo quiere lograr el enemigo es detener esa obra. No tiene sentido fortalecernos simplemente por seguridad personal, debemos fortalecernos para llevar adelante la tarea que nos ha sido asignada.

La tragedia de David habría sido caer en el lamento, hacerse un festival de lástima y olvidarse que debía vencer a los amalecitas. Por poco la angustia logra su cometido: que abandonara su asignatura. Pero David se fortaleció en el Señor y alcanzó la victoria. Tú y yo tenemos la tarea de la Gran Comisión pendiente y es necesario que nos fortalezcamos para alcanzar el propósito para el cual el Señor nos ha llamado.

Fortaleza, Vencer