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la familia pastoral

EL PAPÁ SÍ ES IMPORTANTE

Angie Vázquez
EL PAPÁ SÍ ES IMPORTANTE

Hay diferentes tipos de ausencia paterna. La más popular, conocida y evidente es la ausencia del “cuerpo”. Por razones entendibles y otras no tan entendibles, muchos padres dejan sus hogares y se marchan de casa. Hay padres que regresan; unos, solo por lapsos cortos e inconstantes, y otros, solo en recuerdos. Algunos son totalmente responsables, unos, solo lo necesario, y otros, muy de vez en cuando. Por cosas de la vida, también hay padres que mueren mucho antes de lo esperado, algunos dejaron recuerdos suficientemente buenos, pero otros, muchas preguntas.

El otro tipo de ausencia, menos evidente pero tan sentida, es la ausencia del “ser”. Los hijos generalmente sienten que aunque su padre estuvo en casa y proveyó lo necesario o más de lo necesario, simplemente algo faltó. Por razones comprensibles y otras no tanto, muchos padres hacen presencia física, económica y social de su rol paterno, pero no logran conectarse ni emocional ni afectivamente con sus hijos.

En la cultura latina hay varias razones que explican el porqué de la falta de intimidad entre el vínculo del padre y los hijos. La forma social de entender el rol del hombre y la mujer dentro de la familia, ha determinado las formas de expresión del afecto, las emociones y los sentimientos como un permiso concedido libremente a las mujeres. Esto “facilita u obliga a los hombres a colocarse fuera de las responsabilidades relacionadas a las funciones femeninas, entiéndase estas como la crianza y la demostración de afecto hacia los hijos”. [i]

De esta forma, la cercanía afectiva ha sido un rol generalmente sencillo para la mujer, mientras que el hombre, en muchas ocasiones, se ha visto limitado en la nutrición emocional de los hijos, y más atraído al rol de proveedor silencioso, rudo y cansado. Claro está que esta no es siempre la historia de todos los padres. En la actualidad, hay muchos padres que han decidido ser progenitores intencionales y comprometidos con sus hijos siendo esposos o siendo padres separados o divorciados.

La importante presencia de papá

Sin desvalorizar la valentía de las madres, que se han visto generalmente como únicas responsables de la educación, las necesidades y el cuidado de sus hijos, lo cierto es que, en muchas ocasiones, hemos prescindido, olvidado y excluido el aporte del padre en los fundamentos del desarrollo emocional y psicológico del niño.

Socialmente se habla de papá como el valiente que defiende, el fuerte que abre botellas enroscadas, el ocupado de lunes a viernes, el agotado para jugar cuando regresa a casa y el que descansa los fines de semana. Se ha pensado que la falta de cuidados de una madre serían motivos suficientes para generar dificultades en el desarrollo de las habilidades intra e interpersonales, caso contrario al peso del padre y su influencia en la estructuración y desarrollo del niño.

La ausencia de papá se ha naturalizado, tanto por algunas madres como por los mismos padres; se ha visto como cotidiano aún más en el patrón latinoamericano en donde es más probable que la madre asuma de forma solitaria la crianza y que el padre sea el que se marche.

Debemos comenzar a reivindicar la figura paterna, analizando información que evidencie la importancia del rol paterno en la crianza, y por ende, nos impulse como familia y sociedad, a recuperar una presencia comprometida e intencional del padre hasta donde sea posible.

Roles del padre en la estructura familiar

Promueve el proceso de autonomía e independencia. Es normal que un recién nacido sienta que es uno solo con su mamá (como en el vientre materno). Sin embargo, la presencia del padre, que es reconocida por el niño de forma diferente por su olor, voz y contextura, le ayuda al niño a identificar otro ambiente que no sea el regazo de su madre. La calidez y cercanía del padre le va ha posibilitar, de forma natural, reconocerse a sí mismo y a su madre por separado, facilitando el camino hacia la autonomía y la independencia. [ii]

Promueve la mirada hacia el exterior. Generalmente la madre mirará el crecimiento del niño con nostalgia por el pasado. Algunas madres no terminan de ver a sus hijos adultos como a adultos, sino que desean, con intenciones de cuidado y protección, que permanezcan en el seno materno. El padre por su parte, intenta proyectar a su hijo hacia el futuro; con su cercanía lo invita a jugar y a vivir nuevas aventuras y experiencias que fortalezcan su seguridad para avanzar hacia el futuro. [iii]

Facilita la diferenciación sexual. Existen investigaciones que confirman el importante papel del padre en la orientación de los hijos hacia la adquisición de un preciso rol sexual. A través del padre, el niño y la niña se perciben o, mejor dicho, se sienten hombre o mujer. El hijo desea sentir que tiene las cualidades del padre, y la hija desea sentir que tiene las cualidades que el padre admira en su madre o hacia un rol femenino. [iv]

Complementa la crianza compartida. Potencialmente los padres tienen la misma capacidad que las madres para proveer cuidados a los niños. Diversos trabajos muestran que tanto el padre como la madre son personas importantes para los niños como figuras de afecto y autoridad. Además, según investigaciones, la presencia de ambos en la crianza de los hijos tiene un efecto importante en las capacidades sociales, intelectuales y creativas en los hijos. [v]

Si reconocemos la importancia de la cercanía y la calidez del padre en el desarrollo pisco-afectivo del niño, lo estaremos invitando a volver a casa, porque aunque diferente a la madre, es igual de necesario.

PAPÁ