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EJEMPLOS A SEGUIR

Por Pablo Silvestri
EJEMPLOS A SEGUIR

La juventud es una etapa en la vida que se caracteriza por los sueños, las ganas, el deseo, el vigor, la actividad física, la capacidad adaptativa y la toma de decisiones. A pesar de que mucho se creció en la adolescencia, todavía es una etapa de crecimiento físico, intelectual y emocional.

Hoy vivimos en un tiempo donde se intenta prolongar la juventud echando mano a cuanto tratamiento, ejercicio o medicación existe, no solo por las virtudes que la juventud tiene, sino más bien por el temor que acompaña a los seres humanos desde siempre: el temor a la muerte.

Cuando pienso en la nueva vida que recibimos al aceptar al Señor Jesús en nuestros corazones, me atrevo a decir que deberíamos permanecer en este estado de juventud donde el entusiasmo y el desafío de seguir creciendo están vigentes en nosotros.

El apóstol Pablo le escribe a un joven, su “hijo espiritual”, y le recomienda que no menosprecie su juventud porque esta es una etapa en la que Dios tiene un propósito con él.

Nuestra vida en luz debe ser ejemplo y diferenciarse de manera inequívoca de las tinieblas. Y comienza con aquellos que tenemos a nuestro lado. Ellos son los primeros testigos de nuestra nueva vida y nosotros somos personas dignas de imitar en áreas como:

  • LA MANERA DE HABLAR

Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca”. Para hablar el idioma de la nueva vida, tenemos que llenarnos del Señor, leer su Palabra, La Biblia, orar a cada instante, alabar su nombre. El cambio de corazón cambia mi modo de hablar. Ya no hay espacio para la queja y la maledicencia se va para dar lugar a la bendición.

  • LA CONDUCTA

Una acción habla más fuerte que mil palabras. Es nuestro desafío llevar a la vida práctica lo que decimos creer. Es notable leer en el evangelio de Juan que el Señor les dice a sus discípulos que “el mundo creerá cuando vean que son uno”. Este es el mensaje más fuerte, la acción de unidad, el someternos unos a otros, el amarnos y soportarnos con paciencia. ¿Cuál es la mejor forma de amar? Ser un ejemplo de amor, el que nos dio Cristo cuando, siendo sus enemigos, Él murió por nosotros (Romanos 5:8). El amor de Dios es inexplicable y sus seguidores estamos desafiados a amar como Jesús nos amó.

  •  LA FE

La llave de lo sobrenatural, lo que conmueve y agrada al Señor, es la fe. Cada una de sus promesas se cumplirá. La fe es un don de Dios que debe crecer en mí en la unidad con el cuerpo de Cristo. Dice Efesios 4:13 “De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que sea conforme a la plena estatura de Cristo.”

  • LA PUREZA

Nuestra meta debe ser vivir sin mezcla, sin contaminación, con cero mundanalidad. Necesitamos tener pureza de doctrina; pureza en la visión; pureza en el pensamiento; pureza como santidad.

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