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la familia pastoral

COSAS QUE HACEN LOS MATRIMONIOS ENAMORADOS CUANDO LLEGA LA NOCHE

Por Sixto Porras
COSAS QUE HACEN LOS MATRIMONIOS ENAMORADOS CUANDO LLEGA LA NOCHE

Nada es más gratificante, antes de ir a dormir, que pasar un tiempo de calidad con la persona más importante para nosotros; que sea nuestro abrazo más fuerte, y nuestro beso más apasionado. Lo importante es disfrutar unos minutos de su compañía, sentir su cercanía, hablar, o bien, solo permanecer tomados de las manos.

A continuación, presento algunos hábitos dentro del matrimonio que nos acercan y hacen que el amor crezca.

1. Tomen unos minutos para conversar

Cuando llega la noche, hablen suavemente de temas agradables; es el mejor escenario para conocer los sentimientos del otro. No es un tiempo para dar consejos o criticar lo que se hizo mal, es un tiempo para disfrutar estar juntos, reír, hablar y apreciar la compañía el uno del otro. Aproveche para halagar a su cónyuge y expresarle sus sentimientos. Es tiempo de frases como: “te amo”, “me agrada la forma en la que te cortaste el cabello”, etc. Es importante ser sincero en el sentimiento que estamos expresando; no debemos hacerlo a la ligera o por compromiso. Esto nos ayuda a cerrar el día con un sentimiento positivo, y nos permite experimentar la paz, la tranquilidad y la seguridad que brinda el amor.

2. Acérquense con besos y abrazos

Tomemos un tiempo para estar juntos, acariciarnos, besarnos y expresarnos afecto. Esto nos relaja y nos invita a estar juntos. La noche es el mejor escenario para que un buen abrazo y un rico beso sean nuestro último recuerdo del día. Estas son expresiones de afecto que fortalecen el alma y nos hacen sentir seguros y amamos. Tomen tiempo para un fuerte abrazo en la cama, dar una suave caricia y contemplarse mutuamente. Esto hace que aflore una sonrisa y nos enamoremos más. Cuando nos detenemos a contemplar, vamos a descubrir cosas nuevas en nuestro cónyuge y a valorar lo que habíamos dejado de observar. Si abrazamos, acariciamos y besamos más, el amor crece y la convivencia es más agradable. Si lo hacemos regularmente será más fácil admirar y apreciar los pequeños detalles que muchas veces pasamos por alto.

Besarnos con regularidad y acurrucarnos en la cama, nos relaja emocional y físicamente, por lo tanto, trae salud emocional a ambos. Por eso, acariciémonos en la cama siempre que podamos.

3. Cuando estén juntos, apaguen el celular o siléncienlo

Debemos definir una hora para apagar el celular, les sugiero hacerlo a las 8 de la noche. Esto nos permite desconectarnos del mundo exterior y prepararnos para descansar, pero sobre todo, nos ayuda a conectarnos entre nosotros. Hoy tendemos a depender de las redes sociales y de la navegación en internet, lo cual afecta nuestra comunicación. La regla para todos los miembros de la familia debería ser la misma: a las 8 de la noche apagamos los celulares con el propósito de conectarnos y prepararnos para descansar.

4. Al llegar la noche, no tengan discusiones difíciles de resolver

No es saludable iniciar una discusión difícil antes de ir a dormir. Al llegar la noche debemos prepararnos para descansar, expresar afecto a quien amamos, y buscar la tranquilidad y la paz espiritual y emocional. Por eso, los temas difíciles deben ser atendidos durante el día porque tendremos más energía y disposición para buscar soluciones. La habitación debe ser reservada para expresar afecto, dialogar y encontrarnos íntimamente, y no para resolver problemas que nos lleven a discusiones acaloradas. Esto nos puede deprimir y robar el descanso necesario para renovar las fuerzas.

5. Desconéctese del trabajo

Intente olvidarse del trabajo y deje de consultar su correo electrónico cuando esté en la cama con su cónyuge. Es mejor pasar tiempo juntos, descansar y renovar fuerzas para el día siguiente. Al estar en la cama, diviértanse conversando cosas amenas, agradables y relajantes, esto les permitirá olvidar los problemas del día y prepararse para el descanso. Eviten temas que les genere preocupación o angustia. Hablen de cosas agradables que les conecten emocionalmente.

6. Procuren acostarse a la misma hora, esto les permite estar juntos en la habitación

Acostarnos al mismo tiempo nos permite generar un ambiente íntimo para ambos, y a la vez, nos estimula a abrazarnos, dialogar y acariciarnos. No tenemos que hablar siempre. De hecho, para relajarnos algunas veces solo será necesario acariciarnos y estar juntos en silencio.

7. Protejan la privacidad de la habitación

Hay momentos para estar con sus hijos y momentos para estar con su cónyuge. Defina claramente esos espacios para que ustedes puedan conectarse con tranquilidad y los hijos sepan respetar sus momentos íntimos. Enseñe a sus hijos a tocar la puerta y a esperar a ser autorizados antes de entrar a la habitación. Por más confianza que haya en la familia no se deben violentar las reglas básicas de convivencia. Más bien, proteger la privacidad de nuestra habitación, es el escenario perfecto para enseñar a nuestros hijos sobre el respeto mutuo y los límites en el hogar.

8. Mantengan una habitación limpia, agradable y ordenada

Tener orden en la habitación y poner las cosas en el mismo lugar nos permite crear un ambienta agradable, y nos invita a estar ahí. Respete el espacio y las cosas de su cónyuge, no las cambie de lugar, esto facilita la armonía y evita discusiones. Pueden poner aromas relajantes y tener una decoración agradable. Debemos procurar que los lugares más íntimos de la casa sean los más placenteros para estar; los aromas, el orden y la limpieza pueden ayudarnos a mantener la calidez dentro de nuestra habitación.

Tengan rutinas juntos cuando se preparen para dormir, por ejemplo, a todos nos agradan los masajes relajantes porque nos tranquilizan y nos permiten entrar en reposo más fácilmente. Nada mejor que cerrar el día con un masaje relajante que nos permita sentir las manos de nuestro cónyuge y terminar con un beso apasionado. Sabemos que no todos los días estaremos con energía para hacerlo, pero debemos procurarlo cada vez que podamos, para disfrutar la compañía de nuestro cónyuge y estimularnos mutuamente. 

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