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la familia pastoral

3 PASOS PARA RESTAURAR UN HOGAR EN CRISIS

Por Mabel Toloza de Claus
3 PASOS PARA RESTAURAR UN HOGAR EN CRISIS

“Por eso, así dice el Señor: “Si te arrepientes, yo te restauraré y podrás servirme. Si evitas hablar en vano, y hablas lo que en verdad vale, tú serás mi portavoz. Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos” Jeremías 15:19

El trabajo del diablo es destruir, arruinar todo lo que Dios ha creado. El Señor creó la familia y el enemigo, en muchos casos, ha logrado destruirla.

Pero quiero darte una buena noticia en este día: Jesús vino para restaurar lo que el diablo ha destruido en tu vida, en tu hogar.

El profeta Jeremías estaba viviendo una profunda crisis ministerial y Dios tuvo que intervenir para poder restaurarlo. Veamos las palabras del Señor a Jeremías que son también aplicables a nosotros porque son palabras que hablan de restauración:

PRIMERO: Si te arrepientes

Si te arrepientes, en el original, puede interpretarse también como “si te vuelves a mí”. Dios lo está llamando a acercarse porque le ve distante. Podemos ser hijos de Dios, ser siervos de Dios, podemos alimentarnos de su palabra, podemos alejarnos de gente incorrecta pero aún así estar distantes. El primer paso a la restauración, tanto de una vida como de una familia, es resolver el tema de la distancia. Debemos volvernos a Dios.

Por otro lado, conversión en la Biblia es un cambio de mentalidad que produce un cambio en el accionar. El Señor le estaba diciendo a Jeremías: “Necesitas un cambio de mentalidad. Necesitas sabiduría del cielo. Hoy estás donde estás porque tu mentalidad te ha llevado a ese lugar, a esa situación”. Necesitamos ser humildes y reconocer que si nuestra familia se está destruyendo es porque nos faltó sabiduría para relacionarnos y resolver conflictos.

Entonces el primer paso es volvernos a Dios y cambiar nuestra mentalidad.

SEGUNDO: Si evitas el hablar en vano, y hablas lo que en verdad vale, tú serás mi portavoz.

El segundo consejo para la restauración es que necesitamos cambiar nuestro lenguaje. Si quiero que mi ambiente familiar cambie, necesito sacar de mi vida la queja, el negativismo, los gritos, los insultos, las descalificaciones, las groserías. Nuestra boca debe ser como la boca de Dios, de allí deben salir palabras de fe, palabras creativas.

¿Recuerdas la experiencia del profeta Ezequiel donde Dios lo llevó al valle de los huesos secos? Dios le enseñó que en sus palabras estaba el poder para cambiar la realidad y a través de estas liberó el poder de Dios y el accionar del Espíritu Santo.

Tu escenario familar cambiará pero primero debes cambiar tu lenguaje.

TERCERO: Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos

Dios está diciendo aquí: “No esperes que el otro cambie para cambiar tu. No intentes cambiar al otro”.

Lo que debemos entender es que la obra no es nuestra sino del Espíritu Santo de Dios. Él sólo nos pide que cambiemos, que crezcamos, que maduremos.

Cuando tu tratas de cambiar a alguien, el Señor se retira de la escena porque estás ocupando su lugar con tu actitud.

Quizás el otro no cambie rápido, o de la manera que tu lo esperas, pero que la acción del otro no determine tu acción.

Mantén tus convicciones a través del tiempo, mantén tu testimonio, sigue hablando palabras de fe, madura y, tarde o temprano, Dios te honrará, te dará la respuesta y verás los resultados.

Tal vez no tengas el esposo que soñaste, o la esposa que quisieras, o los padres que te gustaría tener, pero aun así, puedes hacer tu parte y confiar que Dios hará la suya.

Tú no puedes salvar a nadie, ni a tu esposo/a, ni a tus padres, ni siquiera a tus hijos. Pero puedes creer en Cristo, depositar tu fe en Él y seguir su consejo. Si haces tu parte, Él hará la suya y salvará a toda tu casa (Hechos 16.31).

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